CULTURA EMPRESARIAL

¿QUÉ ES?

Por Luciana Nichea | Junio 2019.

¿Sabías que todas las empresas tienen una “personalidad” particular?

¡Así es! Existe en las empresas un conjunto de expectativas, experiencias, filosofía y valores que guían el comportamiento de sus integrantes. Mayormente se basa en actitudes compartidas, creencias, costumbres y reglas que se van desarrollando en una empresa a lo largo del tiempo.

Los líderes empresariales son esenciales para construir esta “personalidad”, ya que crean y promueven la cultura dentro de su espacio de trabajo. Su función es clave para mantener y hacer que esta cultura evolucione, dado que una “personalidad” con hábitos y costumbres saludables ayudará a los miembros de la empresa a lograr sus objetivos.

¿Qué tipos de Cultura Empresarial hay?

Según quién toma las decisiones en la empresa, cómo se desarrollan los trabajos y cómo se reconocen los logros, podemos diferenciar los siguientes enfoques de la cultura.

1.  Cultura de la persona y cultura del mercado

¿Cómo tratamos a los empleados, a los clientes y a la comunidad? Basándonos en la cultura de la persona entenderemos que los individuos son más valiosos que la organización misma. Pero si utilizamos la perspectiva de la cultura de mercado, estaremos más orientados hacia los resultados, con un enfoque en la competencia, el logro y en “hacer el trabajo eficientemente”.

2.  Cultura adaptativa y cultura de la adhocracia

¿Tenemos libertad para expresarnos, tomar decisiones y desarrollar nuevas ideas? Desde la cultura adaptativa valoraremos la capacidad de cambio y adaptación, orientándonos hacia la acción con el fin de aumentar la probabilidad de supervivencia a través del tiempo. En la vereda de enfrente, tenemos la cultura de la adhocracia (suena rebuscada, ¿no?). Este será un enfoque más agresivo y deberemos estar dispuestos a asumir riesgos, innovar y hacer las cosas antes de que las hagan nuestros competidores.

3.  Cultura de poder y cultura de rol

¿Cómo fluye el poder y la información en la jerarquía organizacional? Si empleamos la cultura de poder tendremos un líder enérgico que tomará decisiones rápidas y controlará la estrategia. Su contraparte es la cultura de roles, donde debemos crear estructuras funcionales para que cada individuo conozca muy bien su trabajo. Cada persona responderá e informará a sus superiores y valoraremos la eficiencia y la precisión por encima de todo.

La cultura empresarial es distintiva y única, así que creemos la nuestra en función de nuestros valores y atributos. Cada decisión produce el cambio que queremos ver el día de mañana.

¿Querés saber más? Entonces te contamos qué elementos componen la cultura organizacional.

Elementos de la Cultura Empresarial

Siete factores que según cómo los combinemos forjarán la personalidad de nuestra compañía:

La autonomía de las personas: qué tanto podemos delegar, participar y ser independientes dentro de una organización.

La estructura: qué tan rigurosas son las reglas y normas que controlan el funcionamiento de la organización, cuál es el grado de supervisión o control que se ejerce sobre los integrantes.

El apoyo: depende del grado de relación interpersonal entre los superiores y los empleados. Por ejemplo, en Veoveo vamos todos a la par trabajando por un objetivo común: vivir y transmitir lo que nos apasiona.

La identidad: cuánto sentido de pertenencia hay, es decir, la forma en que los miembros de la empresa se identifican con ella y trabajan para el bien común, y no por áreas o de forma individual.

El reconocimiento: dependerá de la existencia de un sistema de reparto de los premios dentro de la plantilla en función del desempeño.

La tolerancia al conflicto: cómo afronta la organización las posibles controversias y dificultades que puedan aparecer en el camino.

La tolerancia al riesgo: este último punto estará fuertemente ligado al espíritu innovador y creativo que tengamos como organización.

¿Es importante entender este concepto?

Una buena cultura empresarial asegura que nuestros empleados puedan adaptarse y sentirse cómodos con la organización y la manera que tenemos de hacer las cosas. Si basamos la cultura en el respeto, la confianza, la motivación y el reconocimiento de logros, dejaremos una huella positiva en todas las personas que entren en contacto con la organización.